En los campos de la cosecha
alguien quiso aprovechar la paja
y llamó al viento del norte
para arremolinar la broza.
El viento moldeó la forma
del hombre de paja,
ligero de cordura y sesos,
plenos de aire
caminan sus pasos.
Dirige sus huellas la ilógica,
respalda los movimientos
la hipócrita ética.
Impune a la vidente justicia,
todo vale para el vestido de paja
adornado con lujosa pajarita
y ataviado con dorado frac;
que lejos de ser espiga
quiso ser sirviente del aire.
¡Menudo elemento es
el que controla su ser!
¡Pobre hombre de paja!
Cuánta lástima quiere dar
cuando la ignorancia
conduce a la negligencia.
Tan desgraciado soy
que mis penas han de servir
para poder disculpar
las inicuas maneras
que tengo de actuar.
¡Qué bueno soy!
¿Deber? ¿Moralidad?
No resonáis en mí,
que protejo el fardo de mi maleza
mientras dejo clavar
la punta del bieldo en la cosecha,
que allá lejos resulta muy ajena
al rastrojo de mi silueta.
Que el hombre de paja
no tiene manos
con las que firmar contratos
y el aire tiene contactos
con los que borrar
sus míseros actos.
 Susana Cía Benítez 2023
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