
La tierra se queda sin lágrimas.
Ella quiere llorar,
mas sus ojos áridos
ya no pueden sollozar.
¿De cuántos grados serán
sus graves quemaduras
excitadas por la fría chispa
de un gigante abusador?
Tierra estéril y nada más.
Grandes especuladores provocan
miles de incendios al día
y el ganado padece lejos,
allá, sobre un pantanal.
¿A quién le importa?
¡Tan sólo es un animal!
Hay esclavos que sufren torturas;
sus cuatro patas anhelan libertad.
Hay bípedos que gritan: ¡libertinaje!
mientras abren su boca sin razonar
y más de un comensal justifica:
Excelso es el voraz apetito.
Tan sublime como el arte
es la sangre derramada por un animal.
Consumidores voraces de carne,
matadores por amor a un extraño arte,
solo dejan vuestras huellas
sangre, muerte y nada más.
La tierra quiere escuchar otras voces:
son aquellas que sienten su pena,
son aquellas que firman por ella,
son aquellas que aman la vida.
Vida y vida, y nada más.
Colabora por el pulmón verde.
Colabora por la vida.
Colabora por tu vida.
 Susana Cía Benítez 2021
Igualdad animal
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