Elizabeth Gammel Woolsey (1895-1968), más conocida como Gamel Woolsey, nació en una plantación de Aiken (Carolina del Sur) en la que su padre era cultivador de algodón. Fue heredera de dos linajes, por una parte, los Woolsey procedentes del Norte, entre los que aparecen rectores de Yale, escritores y destacados abogados y jueces; por otra, los Gammel, orgullosos de las tradiciones militares del sur. Así, la unión de sus padres representaba simbólicamente la reconciliación de un país.

Su infancia transcurrió feliz en la plantación, con largos paseos a caballo y un contacto estrecho con la naturaleza y sus ciclos vitales. Se introdujo en el universo de los poetas clásicos, como Homero y Virgilio, y en los libros de folclore y cuentos de hadas, gracias a su hermanastro Convers (Con), diecinueve años mayor que ella.

La infancia se vio truncada por su asistencia al internado femenino Ashley Hall en Charleston, la muerte de su padre y una madre cada vez más triste y alcohólica. Publicó sus primeros poemas en la revista escolar Cerberus, de la que fue cofundadora.

En 1917, contrajo la enfermedad de los poetas, la tuberculosis, de la que se recuperó parcialmente. Tras graduarse, estudió arte con Alfred Hutty, un reconocido pintor de Woodstock, que la introdujo en la comunidad artística de las montañas Catskills convirtiéndose en musa del grupo.

Tal vez, persiguiendo su sueño de ser actriz o escritora, o quizás huyendo de una madre alcohólica o de una sociedad tradicional y anquilosada, se trasladó a Nueva York. En esta ciudad vivía uno de sus hermanastros, el juez John Munro Woolsey y, además encarnaba la ciudad bohemia donde podría lograr sus aspiraciones poéticas y artísticas.

Haré aquí un breve paréntesis para decir que John Woolsey era un juez federal muy conocido por sus decisiones brillantes y conmovedoramente redactadas. Por ejemplo, en 1931, levantó la prohibición de Married Love de Marie Stope por la mención de la anticoncepción femenina y en 1933 resolvió el pleito que impedía la circulación del libro Ulises del escritor irlandés James Joyce en Estados Unidos fallando a favor de los editores y estipulando que se trataba de una obra de arte y no una obscenidad. Ulises es una novela que narra las aventuras y desencuentros de su protagonista, Leopold Bloom, durante un paseo de 18 horas por la ciudad de Dublín. El título alude al héroe protagonista de la Odisea, el poema épico escrito por Homero en la antigua Grecia, entre los siglos VIII y VII a.C. Se atrevía a criticar a la Irlanda de 1922, su nacionalismo y los límites de ese Estado cerrado que fue montado y dominado por Iglesia católica. La novela generó controversia y fue prohibida en Estados Unidos y Reino Unido. Además, fue rechazada por muchos como la destacada escritora vanguardista británica Virginia Woolf, que describió la novela como una "tontería".

Retornando a la vida de Gamel, ella se instaló en el centro de Greenwich Village, poblada por escritores, músicos y pintores. En 1923 se casó con el periodista neozelandés Rex (Reginald) Hunter del que se separó tras cuatro años. En esta relación, se vio obligada a interrumpir un embarazo por su enfermedad. Su vida en la bohemia población quedó reflejada en la novela One Way of Love (1987), si bien su primer poema apareció en el New York Evening Post en 1922.



En 1927, residiendo en Greenwich Village, contactó con el escritor John Cowper Powys y, a través de él, con su hermano Llewelyn y su esposa, Alyse Gregory, una intelectual feminista y sufragista. Los tres vivieron una relación triangular en la que se mezclaron, para Gamel, una amistad profunda hacia Alyse y un amor desenfrenado hacia Llewlyn. Gamel y Alyse se hicieron amigas para toda la vida, mientras que con Llewelyn, Gamel tuvo una dolorosa relación amorosa. Llewelyn Powys (1884-1939) era un poeta, ensayista y novelista, dieciséis años mayor que Gamel y un hombre atractivo, a pesar de la tuberculosis.

El camino de Gamel se cruzó con el de Gerald Brenan en Dorset (Inglaterra), a donde Llewlyn Powys y Alyse Gregory habían regresado para vivir con la familia Powys. Gamel había padecido un aborto espontáneo y siguió a Llewelyn, anhelando descendencia y disolver el triángulo amoroso en aras de formar pareja con Powys. Este volvió a encintar a Gamel, pero una vez más le fue imposible engendrar. De la intensa relación existe testimonio escrito a través de las cartas que ambos se intercambiaron, pero Gamel se sentía cada vez más agobiada y frustrada con el romance, pues Powys se resistía a abandonar a Alyse; así que en el año 1930 aceptó la propuesta de matrimonio del futuro hispanista, abandonando el apego a Llewelyn y emprendiendo una nueva vida junto a Gerald Brenan, quien por su parte deseaba terminar una relación tóxica con Dora Carrington.

No obstante, los cambios emocionales trajeron consigo el relapso de la tuberculosis de Gamel. Tras una gira por el distrito de los Lagos y un viaje por Italia, intercambiaron los votos simbólicos en Roma, en abril de 1931 (ya que Gamel no estaba divorciada legalmente de Rex Hunter). Gamel padeció su cuarto aborto y además, la dependencia a Powys continuó con el intercambio de cartas. Estando al corriente Gerald Brenan sobre su amor transcendental, el escritor aceptó la relación, acordando no separarlos y facilitando que ambos se reunieran cuando lo desearan.

Repecto a su papel de escritora, La Tierra Media , una colección de 36 poemas, salió a la luz en 1931 y fue reeditada por el poeta inglés Kenneth Hopkins en 1979. En 1932, la editorial Victor Gollanz rompió el contrato para publicar One Way of Love, por miedo a que el contenido sexual provocara la intervención de la censura.Las estrictas exigencias morales de la Inglaterra de principios del siglo XX, que todavía sentía los coletazos de la moral Victoriana decimonónica, llevaron a esta editorial a anular su publicación. Finalmente salió en Virago Press en 1987. El remedio a tantas turbulencias fue emprender viaje, buscando el Sur como aquel que desea el encuentro con la luz.

Para recuperar la salud de Gamel, se trasladaron a vivir a España y además, este país había sido neutral en la Gran Guerra, lo cual facilitaba alejar los recuerdos hostiles padecidos por Gerald Brenan en la Primera Guerra Mundial. Por esta razón, en octubre de 1932, después de que a Gamel se le extirpara un tumor mamario, emprendieron un viaje por el sur de España con Roger Fry y Helen Anrep. Se instalaron inicialmente en Yegen, un pueblo de la Alpujarra de Granada conocido por Gerald. Gamel también escribió algunas impresiones de este territorio en las cartas con Llewelyn Powys:

El lugar es muy extraño, hermoso de una manera singular, con curiosos campos retorcidos en colinas de tierra de extraños colores debajo de nosotros y una vista lejana del mar; formidables montañas se elevan a ambos lados, alrededor del pueblo hay pequeños campos y terrazas de maíz indio y habichuelas, viñedos y olivos. La casa es grande, está prácticamente vacía y está toda encalada, pero contiene buenos muebles españoles… el Granero es una habitación con una chimenea enorme en la que nos sentamos, se corren unas cortinas para cerrar la mayor de la habitación y con un fuego de ramas es una estancia muy cálida por la noche. Aquí es donde comemos y recibimos a los aldeanos más importantes.

La estancia en Yegen fue breve porque encontraron en Churriana, Málaga, una casa más accesible y un lugar más civilizado que pudiera recordar a Gamel su infancia en Carolina del Sur. Allí se trasladaron en 1935 junto con Elena (que pasó a convertirse en Miranda Helen), la hija que Brenan tuvo con la alpujarreña Juliana Pelegrina. En una carta a Llewelyn Powys, Gamel escribió:

El tiempo es maravilloso… Mientras escribo, escucho como sopla el viento alrededor de la casa con ese sonido curiosamente romántico cuando lo hace en los caserones… y escucho la caída perpetua del agua de la fuente…un sonido que me encanta. Hoy escuché al cuco por primera vez mientras tomaba el té, la puesta del sol era de un cálido amarillo de rosa prímula y, de pronto, escuché al cuco más allá de los muros del jardín, perdido en el crepúsculo. Me he puesto en el gramófono una canción de los Apalaches sobre ese pájaro.

Los Brenan tenían una posición acomodada muy superior a la de los demás habitantes. Su rutina diaria la amenizaban con visitas a Málaga en busca de noticias —Brenan era corresponsal del Manchester Guardian— o a sus amigos de Torremolinos, tertulias con ingleses u otros extranjeros en el Club Inglés, en cafés o en heladerías. Además, recibían visitas que se quedaban semanas, como los Russell.

Sin embargo, todo esto se vio trastocado por la Guerra Civil. Durante poco más de dos meses asistieron a esta revolución, siguiendo el transcurso de la guerra por la radio que les había dejado su amigo Jay Allen, recibiendo a otros británicos que acudían buscando historias que reportar, como el escritor Humphrey Slater, y ayudando siempre que podían a vecinos del pueblo e incluso a refugiados que eran perseguidos por burgueses y el supuesto apoyo a los militares. El 7 de septiembre de 1936, Gamel y Gerald se vieron obligados a salir de Málaga, regresando a Gran Bretaña e instalándose cerca de quince años en Aldbourne.

Con una perspectiva íntima sobre esos desgraciados acontecimientos, la autora escribió un relato autobiográfico El otro reino de la muerte, publicada por la editorial Longmans en 1939, por intercesión, poco antes de morir, de Llewelyn Powys. Se tradujo al español como Málaga en Llamas, ya que esta ciudad es la protagonista fundamental, el escenario en el que se desenvuelven las peripecias de la guerra. Sin embargo, Gamel Woolsey no la retrata desde el punto de vista del análisis político y militar, sino que está más interesada en hacer referencia a las vidas de la gente y en plasmar las historias personales de aquellos que, sin importar el bando en el que se encuentran, tienen que buscar opciones de supervivencia. El libro tuvo una escasa repercusión en una escena en la que se demandaban libros ensayísticos, objetivos y de más amplio espectro.

En 1949, visitaron Madrid y recorrieron parte de Andalucía y Extremadura. Dos años más tarde, emprendieron un periplo por la Italia meridional que iniciaron y terminaron en Roma.

En 1951, la muerte de su madre y su hermanastro Con, motivó su viaje a Carolina del Sur. La confluencia de este lugar con la visita a Italia y los acontecimientos relacionados con la muerte provocaron la mejor de sus creaciones, En busca de Deméter (1956), un largo poema con alusiones a la maternidad y la muerte.

En 1953, retornaron a la casa de Churriana donde llevó una intensa vida social e intentó retomar la senda de la literatura. Aunque envió una selección de sus sonetos a T.S. Eliot, director de la sección de poesía de la editorial Faber&Faber, recibió una carta de rechazo, por lo que pasó gran parte de su tiempo colaborando en los manuscritos de Brenan escribiéndolos a máquina.

Patterns on the Sand, que recuerda la infancia de Gamel en Carolina del Sur, fue publicado por The Sundial Press en 2012 y sus Collected Poems han sido publicados después de su muerte.

Gamel murió de cáncer de mama, a los setenta y tres años en Churriana (1968). Fue enterrada en el Cementerio Inglés de Málaga. Ahora, descansa junto a Gerald Brenan, quien inscribió en la lápida de su tumba estas palabras de la canción de Cymbeline, que a ella le gustaba:

"No temas más el calor del sol / Ni el furor del invierno".

Fuentes:
Wikipedia
Prólogo de Más allá de la Tierra Media. Biblioteca Gerald Brenan. Renacimiento. Escrito por Alfredo Taján (Director de la Casa Gerald Brenan en Churriana - Málaga).