Adeline Virginia Stephen (1882-1941), más conocida como Virginia Woolf, fue una escritora británica, autora de novelas, cuentos, obras teatrales y demás obras literarias, que destacó en el Modernismo literario del siglo XX, movimiento que tuvo su apogeo entre los años 1900 y 1940. Además, dio los primeros pasos en el feminismo contemporáneo.
Hija del biógrafo y filósofo Leslie Stephen y de Julia Jackson Duckworth, de familia de editores, fue criada en un entorno lleno de las influencias de la sociedad literaria victoriana. Tras la muerte de sus padres y su hermana Stella, se trasladó junto a sus hermanos Thoby, Vanessa y Adrián al barrio londinense de Bloomsbury, acabándose el ambiente opresivo de la casa natal londinense.

“Estábamos llenos de experimentos y reformas. No tendríamos servilletas; íbamos a pintar, a tomar café después de la cena en lugar de té. Todo iba a ser nuevo, todo iba a ser diferente. Todo estaba a prueba”

La intelectualidad llegó de la mano de su hermano Thoby; acabados sus estudios en Cambridge, convocaba cada jueves a sus amigos en la nueva casa familiar de los Stephen.

“Cuando sonaba el timbre de casa y esos increíbles compañeros entraban, Vanessa y yo estábamos emocionadamente excitadas. Era tarde, la habitación estaba llena de humo; pastelillos, café y whisky se esparcían por todas partes. No llevábamos satén blanco o collares de perlas, de hecho no estábamos vestidas como hubiera requerido la ocasión. Thoby iba a abrir la puerta y allí entraba Sydney-Turner, Bell, Strachey…”.

La novedad era que se trataban de unas tertulias donde las mujeres participaban en las mismas condiciones que los hombres. La sensación de libertad reinaba en aquella casa y los Stephen, al ser huérfanos, se habían librado de un hogar victoriano extremadamente rígido.
El grupo de intelectuales jóvenes británicos (artistas, críticos de arte, escritores e incluso un economista) buscaban alcanzar conocimiento y cuestionar los valores de la clase burguesa y conservadora de la que provenían. Se empezaron a reunir allí, adoptando el nombre de círculo o grupo de Bloomsbury, nombre del distrito de Londres donde la mayor parte residían. Fue ahí donde Virginia conoció al economista Leonard Woolf con quien se casó en 1912.

Desde 1905 Woolf escribió para el Times Literary Supplement. Un año después de la muerte de Thoby Stephen en 1906, durante un viaje a Grecia, Vanessa Stephen se prometió a Clive Bell, y esto originó dos lugares de reunión. Vanessa creó el “Club del viernes” y Virginia siguió con sus reuniones de los jueves. Fue allí donde intimaron con el pintor Duncan Grant o Lady Ottoline Morrell y su marido Philip.

En 1911, Virginia y su hermano se mudaron de nuevo en el mismo barrio. Experimentó con la vida en común, pues compartió la casa con algunos de sus amigos como uno de los mejores amigos de Thoby, Leonard Woolf, el economista Maynard Keynes y el novio de este, Ducant Grant. Esto fue el punto de partida de una práctica que luego se hizo habitual en las casas de los Bloomsbury.
La actividad social era tan intensa como en los previos domicilios, sucediéndose las reuniones y fiestas con un continuo ir y venir entre la casa de Vanessa y la de Virginia.

El escritor y economista Leonard Woolf propuso matrimonio a Virginia y se casaron en agosto de 1912, trasladándose a un pequeño apartamento lejos de Bloomsbury. Los dos colaboraron profesionalmente, fundando juntos en 1917 la célebre editorial Hogarth Press.
Tras residir en varias casas que alquilaron en el condado de Sussex, en 1919 compraron su última residencia, un cottage, a cinco kilómetros de Charleston.

La ética del grupo de Bloomsbury estaba en contra de la exclusividad sexual y al inicio de la década de los veinte, Virginia y la poeta Vita Sackville-West se hicieron amantes. La relación duró la mayor parte de los años 1920. La mansión isabelina de Vita en Kent y su célebre jardín, Sissinghurst, fueron mudos testigos de su relación. En 1928 Virginia Woolf le regaló Orlando a su compañera sentimental basándose en algunos pasajes de la vida de Vita Sackville-West y su muy aristocrática familia.

De entre sus obras, fueron las novelas To the Lighthouse (1927) y The Waves (1931) las que la convirtieron en una figura capital del modernismo inglés. V. Woolf publicó unos quinientos ensayos, la mayoría recopilados en ediciones póstumas. Es también autora de biografías y diarios: Roger Fry: A Biography (1940), A Writer’s Diary (1953), Virginia Woolf and Lytton Strachey (1956); de numerosas cartas, y de un buen número de novelas, entre ellas The Voyage Out (1915), Jacob’s Room (1922), Mrs. Dalloway (1925), Orlando (1928), A Room of One’s Own (1929), Flush (1933), The Years (1937), Three Guineas (1938), Between the Acts (1941), A Haunted House (1943), Mrs. Dalloway’s Party (1973) y Moments of Being (1976).

En La Segunda Guerra Mundial acabó su novela Between the Acts (Entre actos) y el final de la obra junto con el sentido de pérdida se vio aumentado por la guerra. El 28 de marzo de 1941, salió de paseo y se sumergió en el río Ouse con los bolsillos de su abrigo cargados de pesadas piedras.



El papel de los clubs en la vida inglesa se puede asemejar al de nuestros ateneos. Los miembros de Bloomsbury se reunían a comer y charlar. También escuchaban música del gramófono, jugaban al ajedrez o a otros juegos al aire libre, pero sobre todo conversaban pese a sus diferencias de opinión.

Frances Patridge, que vivía entre ellos, los definió de la siguiente manera:
“No eran un grupo, sino un número de diferentes individualidades que compartían ciertas posturas sobre la vida y además, eran amigos o amantes. Decir que eran anti-convencionales sugeriría una ruptura deliberada de las reglas, y lo que estaban era nada interesados en los convencionalismos y sí apasionados en las ideas. Generalizando, se podría decir que eran de izquierdas, ateos y pacifistas durante la Primera Guerra Mundial —pero sólo unos pocos durante la Segunda— amantes de las artes y los viajes, ávidos lectores y francófilos. Además de ocupaciones varias como escritores, pintores, economistas, que realizaron con entrega, lo que más les gustaba era la conversación, conversación de todo tipo, desde la cuestión más abstracta a la más hilarantemente obscena y profana”.

A diferencia de otros grupos culturales contemporáneos, no creó ninguna revista ni establecieron reglas para entrar a formar parte de él. Creían en la importancia de las artes y originaron actitudes modernas en el feminismo, el pacifismo y la sexualidad.

El historiador de arte y escritor inglés Quentin Bell dijo:
“Dudo que haya existido otro grupo tan radical en su rechazo a los tabúes sexuales; hasta entonces no había habido una aventura moral de esta especie, en la que las mujeres se hallaban en un plano absolutamente igual al de los hombres. Bloomsbury era feminista, en el sentido de que era, por una parte, libertario, y por la otra, desafiante a la moral de una sociedad que veía en el hombre el fundamento del poder y la autoridad; desafiaba igualmente el entero edificio moral sobre el que ese poder se basaba”

Eran personas de clase media alta con una amplia formación. Habían crecido en familias victorianas; sin embargo, despreciaban la religión y compartían la ruptura con la moral victoriana y el realismo del siglo XIX. Eran protagonistas de una Inglaterra recién salida del largo reinado de la reina Victoria, gobernados ahora por su hijo Eduardo VII; empero, el país seguía siendo el imperio colonial del mundo, una nación altamente industrializada y muy rica, con todos los contrastes sociales y económicos que ello conlleva, así como heredera de los valores morales y sociales de la era victoriana.

La gran aventura intelectual de la época estaba relacionada con la polémica de la fe y la razón. Propugnaron la independencia de criterio y el individualismo esencial. La obra Principia Ethica (1903) del filósofo George Edward Moore fue una obra revolucionaria que implicaba el rechazo de las convenciones, la moral y la sabiduría tradicionales y fue altamente influyente en el Círculo de Bloomsbury: los principales objetos de la vida eran el amor, la creación y disfrute de la experiencia estética y la búsqueda del conocimiento. Los bienes éticos más importantes eran la importancia de las relaciones personales y la vida privada, así como la apreciación estética: del arte por el arte.

En el terreno artístico, sustentaron una gran admiración por Paul Gauguin, Vincent Van Gogh y, en especial, Paul Cézanne. Vanessa y Clive Bell, Duncan Grant y Roger Fry eran artistas productivos que organizaban aclamadas exhibiciones de arte en Londres. Los artistas plásticos del grupo recibieron influencias de pintores postimpresionistas y cubistas como Matisse y Picasso. La cúspide del estilo Bloomsbury puede verse en Charleston, la casa-club de Vanessa Bell y Duncan Grant en Sussex, Inglaterra. Las reglas del diseño no existen para ellos. Lo decorativo se celebra de una manera maravillosa, a través de telas, muebles y obras de arte.

El grupo de Bloomsbury mantuvo en general posiciones izquierdistas —por ejemplo, opuestas al militarismo—; pero sus clubes y reuniones no eran de activistas. Aunque la Gran Guerra dispersó al Viejo Bloomsbury, los individuos continuaron desarrollando sus carreras y la década de 1920 fue el cénit del grupo. A finales de los años 30, comenzó su decadencia.

Fuentes:
Wikipedia
Ignacio Somovilla



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