A las tierras del fuego
llegaron tres errantes
atraídos por la banda del polvo
que un trombón llamado Eolo
agitaba cada día
imantado por la batuta
del cabecilla del tiempo.
A los sonidos del viento
se unieron las cuerdas de las horcas
transformándose las fibras
en violines y guitarras.
La música hipnotizó
los pasos de los foráneos
y el polvo ansioso de oro
se adhirió a las miradas,
desconfiadas y llenas de lumbre.
El polvo modeló un oasis
con cantinas de un oeste.
¡Que los personajes de estos versos
no desean ni siquiera bailar el cancán
tan famoso en estos áridos parajes!
El polvo silbó fuerte
y al ritmo de la melodía
los cuerpos inspiraron el denso aire.
Poseídos por su alma
interpretaron papeles
luciendo gran ingenio y arte
después de aprender el guion
en una partitura ocre
que tenía los bordes destrozados
por los nervios descontrolados
del director cineasta.
Guiados por el corpúsculo
los tres buscaron el oro
que el minero legendario
atesoró antaño en su profundo hoyo.
A uno le apodaron «el Bueno»
por enfrentarse a otro
al que llamaron «el Malo»,
pero ambos cargaron el polvo
y lo expandieron quemado
causando incurables heridas
en los cuerpos que moraban
en las tierras del fuego.
Bueno, Malo…
Malo, Bueno…
Etiquetas de un juego eterno;
justicieros injustificados,
injustos justificados
encarnan el mismo modelo
con trajes que no son
ni de la misma medida
ni tampoco de la misma talla.
Si un poncho de lana oculta
la pistola enfundada «del Bueno»,
«el Malo» la exhibe con gusto.
¡Empoderado está su ser
cuando masculla la pipa
repleta del aguerrido grano!
En frente, fuma «el Bueno» que,
aunque escupa el tabaco,
también saborea el polvo
enrollándolo en el papel
manoseado con sus dedos.
Sombreros esconden sus rostros
de los ojos del sol del tiempo;
espuelas adornan las botas
para azuzar siendo jinetes
a sometidas razas de corceles.
Y en medio se encuentra Tuco.
Viendo al bueno y viendo al malo,
¿qué más da ser «el Bueno» o «el Malo»?
De él se mofó el polvo
llamándolo… «¡Feo!»
incrustándose en su diente postizo
y en su sudor frío.
¡Que el polvo quiere reírse
en el Spaghetti Western
dirigido por Sergio Leone!
Asesinos a sueldo del polvo,
sargento o pistoleros;
a todos les gustan las balas
y seguir los rastros que el amo
deja tras las huellas
de los codiciados tesoros
ocultos en las tierras del fuego.
«El Bueno», «el Feo» y «el Malo»
  Susana Cía Benítez 2023
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