Bellos gusanos de seda
envueltos por hilos están,
sabrosas hojas arbóreas
alimentaron su fase larval.
Dormitan hoy en los nidos,
que las fibras del follaje
se arquearon para formar
bóvedas de crucería
donde poder eclosionar.
¿Tal vez afanosas arácnidas
tejieron trajes de gala
de un evento celestial?
Alza la vista y observa,
pues ninguna araña
osó hilar la frondosa trama
que en el cielo cubre
la bella estampa del lugar.
¡También parecen murciélagos
a punto de volar!
Gira el cuello como un mochuelo
y tal vez así puedas atisbar
lo que hoy son mariposas ocultas,
si bien ayer, capullos sin formar.
Tanto pesan las crisálidas
que esbeltos troncos se retorcieron
para transformar los tensos nervios
en sinuosas hélices
que no paran de girar.
Las ramas se aliaron
también para sujetar
pañuelos de cuatro nudos,
pues quieren mantear
a los recién nacidos
antes de que su vuelo abandone
la sedosa estancia natal.
Para elogiar el viaje
acontece una gran fiesta
y aletean por las naves
saludando a Pere Compte,
maestro de la gran obra,
ingeniero y arquitecto
de este singular hogar.
Aún es pronto para irse
y juegan al escondite
en el vergel columnario.
Los troncos de ocho árboles
forman numerosos huecos:
tres son longitudinales
y otros cinco transversales.
Que no quieren salir del bosque
mas como tienen mucha sed,
unas ramas conopiales
señalizan la salida
al patio de los naranjos
donde sus lenguas sedientas
liban una y otra vez.
Corretean por la fuente,
parándose en ocho puntas
para ver los pececillos
que alegremente nadan
al compás de la música,
pues hoy se celebra
una magnífica fiesta.
Después navegan por las hojas
en los canales de agua
que riegan los arrayanes,
también mirtos y jazmines
y ¡cómo no!, nutridos naranjos.
El jardín está frondoso
lleno de muchos pétalos
rociados con perfumes caros
y hasta los pájaros trinan
la despedida de la seda
junto a reyes y cortesanos.
Cuando termina el recreo
llega la hora del equipaje,
pues las pequeñas aladas
han de viajar muy lejos
y su larga travesía requiere
un dificultoso aprendizaje.
Los maestros se han sentado
en las tribunas sustentadas
por hermosos y esbeltos tallos.
Enseñan los capiteles
todo tipo de materias;
aquí dan naturaleza,
allí, artes aplicadas
y más allá la ética y moralidad
que requiere la larga carrera
que llaman «de la vida».
Ya llega el fin de la fiesta
y los trajes de la partida
se cosen a toda pastilla.
Al bosque natal acudieron
bulliciosas y hermosas aves,
por eso se transformó
en una sala de contratación.
Hay bullicio entre mercaderes,
pues desean las mejores fibras
para las viajeras mariposas,
que sus trajes se conocerán
por la seda de esta lonja
y así siempre será
patrimonio de la humanidad.
Hay en Valencia una lonja.
  Susana Cía Benítez 2023
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